En ANCLA consideramos prioritario velar por el mantenimiento, la seguridad y el bienestar de nuestro entorno. Ante la reciente finalización de la última fase de la «Operación Asfalto» en la urbanización Los Arroyos, nos vemos en la obligación de dar la voz de alarma sobre una negligencia grave que pone en riesgo nuestras calles: el sepultamiento y taponamiento de los imbornales.
¿Qué es un imbornal y por qué es vital para nuestras calles?
Un imbornal es el elemento urbano —comúnmente la rejilla de hierro y el pozo que se encuentra bajo ella— diseñado específicamente para recoger el agua de lluvia y de escorrentía de las vías públicas, dirigiéndola directamente a la red de alcantarillado.
Sus funciones principales son cruciales para el día a día de la urbanización:

- Evitar inundaciones: Canaliza grandes volúmenes de agua de forma rápida.
- Garantizar la seguridad vial: Impide que el agua se acumule en la calzada, evitando el peligroso fenómeno del aquaplaning y garantizando el agarre de los neumáticos.
- Proteger la infraestructura: Al evacuar el agua, evita que la humedad se filtre bajo el pavimento y lo destruya.
El grave peligro de los imbornales cegados y tapados
Cuando un imbornal queda anulado, taponado por suciedad o directamente cegado por el asfalto, pierde por completo su función. El peligro es inmediato: ante la llegada de la temporada de lluvias, el agua no tendrá por dónde evacuar. Esto provocará grandes embolsamientos de agua e inundaciones en la calzada, comprometiendo la seguridad de conductores y peatones. Además, el agua estancada acelerará el deterioro temprano de un asfalto que ya de por sí se percibe de ínfima calidad.

El caso flagrante de Camino Viejo: Incumplimiento flagrante del contrato
Lo que debería haber sido una mejora se ha convertido en un despropósito. En lugar de ejecutar la obra con rigor profesional, la empresa adjudicataria ha sepultado las rejillas de ventilación y pluviales con asfalto en la mayoría de viales, marchándose sin limpiar.
El desastre es generalizado, pero Camino Viejo es uno de los puntos negros más alarmantes. Exigimos de inmediato que la empresa constructora cumpla con las especificaciones técnicas obligatorias y pique, abra y limpie hasta el último de los imbornales en todas las calles donde han metido las máquinas. No es un favor, es su obligación contractual.

Datos y cifras: Más de dos años de parches y millones mal gestionados
Esto no es un error de cálculo ni un contratiempo menor; es el resultado directo de una gestión pésima. El Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid han ido encadenando contratos y millonarias inversiones a través del Programa de Inversión Regional (PIR) como las partidas de más de 1,1 millones de euros inicialmente licitadas en 2024, complementadas posteriormente con la macroinversión aprobada de más de 1,5 millones de euros destinados a la reurbanización, y el resultado sigue siendo una chapuza.

Asistimos a un calvario que se ha eternizado durante más de dos años. Sometiendo a los vecinos a cortes de tráfico, ruido e incomodidades interminables, la falta de vigilancia y control por parte del Ayuntamiento ha sido tan escandalosa que la incompetencia de la constructora quedó en evidencia al tener que reasfaltar zonas enteras que ya se habían hundido durante el propio periodo de garantía. ¿Cómo es posible que con presupuestos millonarios se permita este nivel de ejecución?
Dos años de calvario y la desidia habitual del Ayuntamiento de El Escorial
Esta situación no es un hecho aislado, sino el reflejo de la desidia habitual del Ayuntamiento de El Escorial con todo lo que afecta a las URBANIZACIONES. Asistimos a una falta total de vigilancia y control municipal sobre unos trabajos de asfaltado que se han eternizado durante más de dos años.

Desde ANCLA exigimos al Ayuntamiento de El Escorial que abandone la pasividad, ejerza sus funciones de supervisión y obligue de inmediato a la empresa constructora a subsanar esta chapuza de los IMBORNALES antes de que las primeras lluvias de la temporada demuestren, a costa de la seguridad de los vecinos, las consecuencias de una obra mal vigilada.








Deja un comentario