La inacción y la desidia municipal del equipo de gobierno de El Escorial continúan cronificando el caos vial en la calle Alcudia, una arteria crucial que conecta de forma directa las urbanizaciones de Los Arroyos, Las Suertes y Montencinar con Collado Villalba y la A6.
A pesar de soportar un intenso tráfico diario que incluye camiones y autobuses de gran tonelaje, el gobierno municipal sigue esquivando esta «patata caliente» y mirando hacia otro lado, arrastrando un problema que amenaza con heredarse en la próxima legislatura debido a la pasividad institucional.

Una trampa sin señalizar: la cuneta de la discordia
El reciente «descubrimiento» de la antigua cuneta —que llevaba 18 años enterrada y oculta junto a la calzada— ha destapado una alarmante falta de seguridad vial. Desde ANCLA ya advertimos del peligro inminente, si no se acometían acciones suplementarias, y desafortunadamente el tiempo nos ha dado la razón:
- Accidentes continuos: Esta misma semana se han vuelto a registrar incidentes provocados por la falta de espacio útil.
- Vehículos atrapados: Las imágenes adjuntas de los vecinos muestran la gravedad de la situación, con un coche que ha metido por completo sus dos ruedas derechas dentro de la zanja profunda.
- Balizamiento insuficiente: El Consistorio apenas ha delimitado y balizado la mitad de la calle, dejando el resto del tramo desprotegido y convertido en una trampa para los conductores.

Doble sentido inviable y falta de espacio en la C/ Alcudia
El problema de fondo sigue intacto y el ancho de la vía es totalmente insuficiente para absorber el tráfico en doble sentido en condiciones de seguridad. Al cruzarse dos automóviles la escasez de espacio obliga a realizar maniobras extremas que ponen en riesgo la integridad de los usuarios. A esto se le suma una vulnerabilidad histórica: la ausencia absoluta de espacio peatonal para que los residentes puedan caminar de forma segura.
Exigimos soluciones integrales inmediatas
La política del avestruz del Ayuntamiento, consistente en realizar parches provisionales o escudarse en conflictos de competencias territoriales con el municipio colindante de Galapagar, ya no se sostiene. Desde ANCLA nos hacemos eco de la indignación vecinal y exigimos una intervención integral inmediata de cara al futuro próximo. Es urgente ensanchar la vía, asegurar y señalizar los márgenes, y garantizar la protección de conductores y peatones antes de que tengamos que lamentar una desgracia mayor.








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